La ciudad de Ceuta, en España, vive una situación de tensión después de la entrada irregular de 60.000 personas, según el presidente de LIBE, quien la califica como inaceptable y profundamente alarmante (democrata.es). Esta crisis ha generado una reacción en la Unión Europea, con algunos países que piden una respuesta más firme contra la inmigración irregular.
Italia ha decidido cerrar temporalmente sus fronteras marítimas y aéreas con España, una medida permitida dentro del marco legal de la UE, aunque no permite expulsar a España del espacio Schengen (lasexta.com). Esta acción ha sido vista como una forma de presión para que España adopte medidas más estrictas en el control de las fronteras.
El presidente español, Pedro Sánchez, ha respondido a las críticas de otros países, insistiendo en que no es el momento de dividirse. Él ha presentado datos sobre la inmigración en los últimos años en la UE, para justificar la situación actual (marca.com). A su vez, otros países han mostrado su disposición a reforzar las fronteras en respuesta a la crisis migratoria (lavanguardia.com).
La UE se enfrenta a una división sobre la estabilidad de España dentro del espacio Schengen, con propuestas que buscan una mayor coordinación en la gestión de las fronteras.























