Más de 37.500 migrantes han sido devueltos a Marruecos tras la crisis en Ceuta, donde se registraron al menos 57 muertes, según datos recientes. Esta cifra representa más del 75 % de los 50.000 migrantes que entraron en la ciudad autónoma en los días siguientes a los disturbios. La operación de retorno se llevó a cabo tras la intervención de las autoridades españolas y marroquíes, que buscaban controlar la situación de emergencia.

La crisis ha generado tensiones entre España y Marruecos, con Madrid denunciando una violación de su soberanía. Aunque Rabat niega haber facilitado los cruces, varios analistas señalan que la situación no hubiera sido posible sin la cooperación del régimen marroquí. La tensión se ha extendido a nivel internacional, con Bruselas intentando mediar y Estados Unidos aprovechando el episodio para intervenir en el debate político.

El presidente español, Pedro Sánchez, ha alertado sobre un desafío contra la integridad territorial de España, aunque evita señalar directamente a Marruecos. A su vez, el Tribunal Supremo ha sido acusado por el mandatario de intervenir en la gestión de la crisis, lo que ha generado críticas en el seno del gobierno.

La situación sigue siendo compleja, con operativos de seguridad en marcha y debates políticos en curso. La crisis en Ceuta ha resurgido las tensiones históricas entre España y Marruecos, poniendo de relieve las complicaciones de la migración en la región.