El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, denunció en La Habana una estrategia estadounidense para desestabilizar el país. Esta acusación se suma a las denuncias del canciller Bruno Rodríguez, quien señaló que Washington ejerce presión sobre navieras internacionales para interrumpir el comercio exterior cubano.
Estados Unidos ha sido acusado de usar chantajes y amenazas contra empresas marítimas para limitar la capacidad de Cuba de exportar productos. Esta situación se agrava tras la expulsión de diplomáticos cubanos de República Dominicana, que La Habana atribuyó a presiones estadounidenses.
Aunque no se han confirmado detalles concretos, fuentes revelan que durante el mandato de Donald Trump, se exploró una negociación secreta con el líder cubano, que incluiría la privatización de la petrolera estatal Cupet y la entrada de empresas estadounidenses. Sin embargo, esta propuesta fue rechazada por La Habana y por sectores políticos en Estados Unidos.
Las tensiones entre ambos países persisten, con Cuba insistiendo en que las acciones de Washington buscan debilitar su economía y su soberanía. Mientras tanto, el comercio exterior cubano enfrenta obstáculos que podrían afectar su desarrollo económico.























